1er Ciclo de Lecturas de Ciencia Ficción y Fantasía (tercer encuentro)

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Como siempre, me he dado el tiempo de escribir al respecto a los encuentros que se han realizado en el marco de este evento (que en realidad el más increíble se va a vivir en Noviembre). Pues para calentar motores los organizadores crearon este ciclo de lecturas que sin duda son una excelente preparación para los 3 días de jornada que habrán.

Como siempre esta lectura se realizó bajo la moderación de Alfredo Corrales y en el cual se presentaron tres escritores chilenos, ellos fueron:  Catalina Salem, Martín Muñoz Kaiser y J.L Flores.

La primera en relatarnos parte de su libro “Capriana” fue Catalina Salem. En ese instante, cuando ella comienza  relatar su parte favorita del libro, te das cuenta que te envuelve en un ambiente medieval lleno  de finos detalles que a medida que las palabras van entrando por tus oídos van creando imágenes nítidas en tu imaginación. A mi forma de ver, podría definirlo como un relato elegante, rico en descripciones y una historia que te hace sentir como en un cuento de hadas.  La historia en sí yo podría enfocarla en el descubrimiento personal del personaje principal, más allá de sucesos mágicos que ocurren de manera inesperada, sino que se van desarrollando sobre la marcha. Si eres del tipo de lector que busca detalles y una historia profunda te lo recomiendo 100%. Puedes encontrar sus dos tomos en Amazon.com.

Cuando tuvimos oportunidad de preguntarle sobre su obra, mi primera pregunta fue sobre el nivel de detalles que ella describía en su lectura y que tipo de inspiración había recibido del entorno. Ella respondió que siempre cuando escribe se sitúa en los ambientes en los que su personaje estaría inserto, esto sumado a su estadía en otro país el cual también la influenció en las costumbres o detalles. Sobre el lugar donde se desarrolla su historia, principalmente los paisajes están inspirados en el sur de Chile.

Quiero recalcar también el aporte de Catalina al inspirarse en el concepto de “príncipe” como un título más latinoamericano, agregándole un poco más de nuestra cosecha latina, dejando más de lado el concepto del príncipe azul que por lo general conocemos.

A mi gusto siempre pregunto lo mismo a cada escritor porque creo en la importancia de ir conociendo los puntos de vista de cada uno de ellos y técnicas que en parte siempre van a ser un aporte para todos los que se están iniciando.

Luego fue el turno de Martín Muñoz Kaiser que leyó parte de su  su obra: “El Martillo de Pillán”, una de sus primeras novelas y en donde nos presenta la historia de Lientaro, quien decide enfrentarse a enemigos mitológicos de la cultura Mapuche, en la búsqueda de alcanzar el paraíso en donde se encontrará con su difunta esposa.  Debo admitir que escuchar a Martín relatando con suficiente pasión y personificación a cada párrafo y conversación entre sus personajes. Los detalles con los que describe toda la historia hace de este relato algo interesante de leer.

A modo personal, siento que este libro es un tremendo aporte en cuanto a la mitología mapuche, costumbres, armas, estilo de vida, etc. Pero también me ocurre que siento que hay una delgada linea entre lo que es la mitología y la Fantasía, y que realmente me interesaría debatir más al respecto para definir un poco más al respecto y no hacer un comentario un poco tirado de las mechas.

Siento que Martín es un escritor que con este libro hace un aporte cultural entretenido, que no debe ser pasado en alto.

Por último (y no menos importante), fue el turno de J.L Flores que leyó un cuento llamado “Ensayo sobre la levedad” , que tiene marcada dosis de Steampunk  que a mi parecer fue un relato que me recordó mucho a lo que escribía Gabriel García Marquez , un realismo mágico en donde estás inserto en un mundo en donde las cosas más bizarras son miradas con total normalidad y que simplemente a mi gusto resulta cautivante y fascinante.

A grandes rasgos, la historia habla de un doctor que se enamora de un avión Biplano y conoce a una chica que se enamora de una imprenta a vapor (no voy a contar más porque mataría la historia). Al principio te resulta gracioso pero a medida que va avanzando la historia te despierta cierto sentido de analogía o comparación a una relación de pareja. Me gusta cuando ocurre algo así en un relato, cuando empiezas a relacionar actitudes de los personajes con la vida real y le vas dando sentido a mucho de lo que el autor trató de contarnos sin rozar la realidad en sí.

Ese fue todo el ciclo de lecturas de esta semana y realmente me pareció fascinante, los distintos mundos y formas literarias de poder expresar una idea, un lugar y una historia.

Elenor.

La Ventana del Sur

Bueno, finalmente de unas semanas de investigación, recopilación de datos, webhosting, nic.cl y todas esas chucherias logramos levantar el sitio con bombos y petacas. *brazos arriba en señal de celebración*

No niego que estoy super emocionada por la oportunidad que se presentó para lanzar este proyecto literario y obviamente con una cuota de miedo al respecto. Pero bueno, todos los desafíos no lo serían sin esa cuota de miedo y ansiedad que provocan.

Quiero dejar expresamente claro que por ningún motivo la iniciativa “La ventana del sur” tiene como objetivo mermar los trabajos de los escritores de género masculino. Es más, esta iniciativa busca nada mas que reunir a escritoras chilenas en los géneros Ciencia Ficcion, Fantasía y Terror para conocernos, leer nuestros trabajos y potenciarnos en estos tres géneros. Si por algún motivo alguien cree que el fin del proyecto tiene ribetes feministas o que buscamos “superponernos sobre el yugo aplacador del patriarcado” están completamente equivocados, ya que creo fielmente en la convivencia pacífica entre los géneros  y que por lo demás no debería ser jamás un tema de conversación, tod@s escribimos y vamos para el mismo lado.

Por lo tanto, digo enfáticamente que este proyecto en un futuro, sí tiene contemplado la visita de escritores chilenos para quizás aportar o conversar con nosotras sobre sus obras y desafíos que se les han presentado porque creo que siempre es bueno el feedback entre todos nosotr@s y voy a velar hasta el final por esto.

Ahora ante la pregunta de ¿por qué solo estos tres géneros?, la respuesta es simple, el campo femenino en estos tres géneros es muy pequeño y creo que hay muchas que no han salido a la luz por desinformación, miedo y poca claridad del ambiente literario.

A diferencia del género romántico, auto-ayuda, etc. creo que hace falta más apoyo y alguien que le dé el empujoncito a aquellas que estoy más que segura que escriben todas las noches hasta tarde, les salen mariposas en el estómago cuando re-leen sus escritos. Lo digo sobre mi propia base ya que soy una de esas.

Para ir cerrando la entrada los invito a tod@s por igual a visitar nuestro sitio que hemos construido con cariño y dedicación.

La ventana del sur

Baila

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La bailarina baila y baila sobre un lago, día y noche, recordando los viejos tiempos, anhelando cosas que nunca le han pasado.

Su cuerpo al bailar se mueve como el viento sobre el lago, ella es suave como una pluma e inocente como un pichón, no conoce la maldad, no conoce los celos, la envidia…pero también no conoce el verdadero amor.

Ella baila todos los días, sintiendo como el viento acaricia sus blancas mejillas, baila deseando tener alas para volar de aquel lugar tan solitario, baila escuchando su corazón latir por algunas cosas que aún no comprende y que no sabe aún si algún día las entenderá. Ella está ahi, bailando en su lago solitario, deseando que algun día su alma baile más allá de donde duerme el sol y poder algún día descansar de tanto bailar…en vano y sola.

Sucedió que un pequeño pájaro bajó al hombro de la bailarina que danzaba y le recitó al oído:

Baila y baila bella bailarina
Tú que no conoces el sentido de las cosas
Tú que deseas tanto algo que no sabes que és
Tú que con tu belleza encandilas hasta al mas ciego de los hombres

Oh! bailarina no olvides tus bellos pasos
esos pasos que te hacen única bajo la luz de la luna
Oh! bailarina no olvides que eres bella
y que nadie podrá robarte aquello
Oh! bailarina, ahora saca tus bellas alas
y vuela entre el viento
Buscando a aquel que tiene tu corazón
Vuela como un pájaro
Solo vuela bella bailarina.

La noche llegó, la luna se asomó y sobre el lago ya no habia nadie excepto algunas plumas dejadas por alguien que ya fue olvidado.

 

 

La musa

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Soy la que se sienta en un banco del parque, aquella que se sienta a observar como las hojas se vuelven grises y caen despidiendose de dos temporadas de auge. Cuando poso mi trasero en mi asiento inmediatamente veo como pasa la gente, algunos me miran otros hacen caso omiso de mi presencia, no me importa (o eso digo).

Al cabo de dos días se sienta a mi lado un joven, es moreno y tiene un semblante soñador y a veces utópico, le sonrio levemente, él también a mi y comenzamos a charlar de la vida, sobre caídas y triunfos. Él miró al cielo apoyando toda su espalda en el respaldo de mi asiento, yo lo miré con una mirada curiosa y le pregunté que le ocurría, él se volvió hacia mí y me contó una historia, una historia que recíen empezaba, una historia de amor (esas que me encanta escuchar, en especial cuando está nublado y llueve).

Me contó que conocío a su musa un día casual, una tarde casual, en un momento casual. Ella lucía pelo largo y negro como el carbón, bebía un café leyendo un libro de Cortázar en una cafeteria con aires de antiguedad, a él le sorprendió su mirada fija sobre las líneas de aquel libro ya gastado y con hojas casi cafés, su mirada mostraba entre enamoramiento, suspenso y admiración. Él se sentó cerca de la mesa de ella y disimuló su mirada, escondiéndola tras un diario de prensa sensacionalista. Pidió un café, tratando de no hacerse notar, no queria interrumpir tan asidua lectura de aquella fémina que había capturado su atención.

Al cabo de cinco minutos sorbió su taza de café negro y se acercó timidamente a ella, esta al verlo a su lado le sonrió, marcó la página del libro y lo cerró, lo saludo cortésmente, él sintió como si el mundo le sonriera a través de ella, él la invitó a una segunda taza de café y ella aceptó. Gustoso se sentó al lado de ella, y empezaron a conversar como si hubiesen sido amigos de infancia, todo en aquella tarde un poco fría un poco cálida.
Al caer la noche, ella miró su reloj y le informó a él que debía dejarlo. Él un poco triste le sonrió, ella solo posó su mano en el hombro de él despidiendose, así como si nunca más se fueran a ver.

Él sintió que no podía dejar esto así, la tomó de la mano y le pidió que porfavor no lo olvidara, que a pesar de haberse conocido recién él sentía que ella era su musa. Ella al escuchar estas palabras simplemente le sonrió y le dijo que solo si el deseaba con todo su corazón verla, podría lograrlo. Dicho y hecho ella lo abandonó en la ya fria noche de la oscura ciudad sin ningún rumbo que tomar ni camino a seguir.

Mientras me contaba todo esto, veía como aquellos ojos soñadores brillaban como dos estrellas recien nacidas. Él me pidió una solución, yo solo le dije que esperara, que si el destino así lo quería volvería a verla cuando él menos lo imaginara.

Al decir esto el observó hacia la calle y vió como su musa paseaba aún con su libro bajo sus brazos, su mirada era un poco triste, un poco desolada. Él me miró con emoción y me comentó que ella era el motivo de su alegría, que lo disculpara que iba a ir a saludarla. Asentí con una sonrisa y el se levantó de mi lado, arregló su cabello, sacó una flor del parque y fue con aire decidido a encontrarse con ella.

Así pasaron los meses donde él se sentaba a mi lado y me contaba como iban sus encuentros con su musa, cada vez conversabamos más y más hasta que un día la conocí, estaba tomada del brazo de él, su mirada había cambiado, era reluciente, brillaba y mostraba por sobretodo una cara de felicidad y niñez… esas caras que una nunca va a olvidar.

A veces pasan a verme, me traen un café, otras veces unas flores y cuando notan que estoy un poco aburrida me leen juntos cuentos de Cortázar. Después de despedirse corren en el parque y se quedan acostados en el pasto mirando el cielo, no les importa el tiempo y eso… eso señores es lo mejor.

Deseos Utópicos

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Anoche me subí a mi bote, ese bote que siempre me arrepiento de tomar, lo tomé y empezé a remar con fuerza, busqué la luna y no apareció, solo está el sol que me quema con sus rayos, como si se vengara de mí.

Cuando la noche llega, mi luna no está, solo veo las estrellas que buscan desaparecer luego, alguna que otra nube me saluda en el cielo, pero se disuelven rápido. Sigo remando, tratando de llegar a un lugar desconocido…por primera vez lo anhelo, pero la luna no está ahi para apoyarme. Continúo mi loca travesía pero las olas me impiden avanzar, una ola en particular tenía un misterioso aroma a jazmín, ese aroma que me idiotiza y me deja perpleja por algunos segundos, trato de surcar las olas con mis remos ya malgastados por la acumulación de sal, pero antes de analizar la situación otra ola me cubre entera y me hace recordar que debería estar en la orilla…pero yo no quiero, mi luna aún no sale…y la estoy esperando.

Pasan las noches y mi bote yace tranquilo en la inmensidad del mar, me acuesto en él un poco triste y con frio, miro al cielo y las estrellas se están riendo de mí, al notar esto me levanto molesta y empiezo a remar nuevamente. Continúo remando con fuerza, mis brazos se desgarran, me duelen pero solo intento alejarme de aquellas estrellas burlonas.

Al llegar el día miro al Sol, hoy tiene algo extraño, algo lo acompaña, observo un poco encandilada y porfin noto que allá está ella, y la veo por primera vez, mi luna, mi luna querida.

Sigo remando y porfin mi bote toca tierra, me bajo de él con las piernas entumecidas, me siento en la arena de la playa, apoyo mi cabeza en mis rodillas y observo la luna con cierta emoción. Cierro mis ojos y me quedo dormida, al abrirlos de nuevo siento su cálido abrazo, su cabeza se apoya en mi hombro…se quedó dormido a mi lado, le acaricio el cabello y sonrio, le doy un beso en su mejilla y me quedo observando el mar, la luna está bailando con las estrellas y el sol sonriente ya duerme bajo las montañas.

Mientras tanto yo me quedo con él y no pensamos en nada más que acompañarnos hasta quien sabe cuando, no me importa, solo quiero ser feliz, en ese momento, en ese instante.

El viajero

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El otro día me encontré con un viajero que venía caminando, lucía zapatos gastados, un abrigo roído por el tiempo y un sombrero negro con una gran pluma blanca que tapaba parte de sus ojos. Llevaba en su mano izquierda una maleta igual de gastada que todo lo demás. Lo observé algunos instantes y noté que él me devolvió la mirada dulcemente, se acercó a mí y se sentó en el césped conmigo. 
Sacó un cigarro de su bolsillo y lo encendió lentamente, aspiró y luego formó algunos anillos con el humo que botó por su boca. Yo lo seguía mirando en silencio, un poco confusa. Al cabo de un rato el viejo me dijo:
– Lindo día ¿no?
– Si, es un bello día – le dije mirando un árbol bañado en rocío matutino.
– Soy un viajero que no tiene destino en este inmenso mundo, vago entre sueños e imaginación, mi destino siempre es incierto y mi vida no se reduce a nada más que caminar y caminar. He visto a mucha gente pasar por mi vida, amigos perdidos, gente más extraña que yo, pero al final siempre logro llegar al mismo lugar. Cuando llego, siempre veo los mismos rostros, un poco gastados ya, pero siguen ahí haciéndome recordar que parte de mí estuvo en ellos en un tiempo determinado – Noté que su rostro se iluminaba por segundos y continuó – En una de mis tantas paradas, conocí a una chica como tú, ella tenía cabellera larga, ojos soñadores y sonrisa única. Ella me saludó y sin despreciar mi forma de vestir, me acogió en su hogar, me dió de comer y una cobija bajo la fría noche. No recuerdo con certeza cuanto tiempo estuve ahí, caí inevitablemente en un tipo de almíbar muy azucarado, espeso y armonioso. Me sentí feliz por ese instante, ella siempre me sonreía cada vez que me veía…yo también a ella.
Un día, bajo el atardecer caminamos al mar juntos, ella se adelantó y miró admirándose de las estrellas que ya empezaban a cubrirnos… – Aquel hombre seguía ensimismado en la conversación, mientras yo cada vez me iba interesando en su relato.
– ¿y que ocurrió? – le pregunté pasándole un pedazo de pan que llevaba en mi canasta.
Tomó el pedazo de pan agradeciéndome con una suave reverencia y me continuó – Pues, miré las estrellas también y sentí que salía de aquel ensueño, descubrí que no tenía un rumbo fijo, la miré a ella con los ojos llenos de lágrimas. Ella lo notó y me preguntó que pasaba, le dije que me sentía mal, que sentía que dentro de aquel ensueño junto a ella nada cuadraba, que había algo que estaba mal. Empecé a sentir miedo, evité que me abrazara, más aún que me viera en aquel deplorable estado.Me había convertido en el mismo cobarde de siempre, aquel que huye de su destino y que no quiere anclar su vida junto a alguien, ni menos mostrarse como realmente es. Ella lloró y me dijo que si me iba a poner bien… no le respondí. Ella escribió dos palabras en la arena, miró a las estrellas y se marchó de mi lado, dejándome ahí, nuevamente con frío, miedo y sin un rumbo.

– ¿Y qué decían esas palabras? – Pregunté ya bastante curiosa. Él sonrió tristemente y me dijo
– “Te extraño” – terminó su cigarro y me miró fijamente – ¿y sabes que fue lo que hice? – Negué con mi cabeza y me dijo – Fui a su casa corriendo, ella no estaba, seguramente no quería verme partir, tomé mis cosas y me marché de aquel lugar. Pasaron los años, traté de volver, pero no encontré su casa, no encontré recuerdo alguno.Desde ese día tengo quizás una meta, quizás inalcanzable, quizás no, pero cueste lo que cueste, trataré de encontrar a aquella mujer que me hizo sentir bien, que hizo que mi corazón volviera a latir con aquella intensidad que creí perdida en algún viaje de este humilde viajero sin rumbo, sin hogar ni techo, aquel que vive en las nubes y se cierra cuando ve la más mínima esperanza aparecer frente a sus ojos…”

Bajé mi mirada y crucé mis manos y le dije  – Si ella realmente lo quiere, lo estará esperando, sea donde sea, ella estará siempre ahí, cuando usted realmente quiera verla y aceptarla de todo corazón – Noté la mirada del hombre sobre mí pero continué – Quizás aún tiene miedo de aceptar la verdad -.
-¿y cual sería esa? – me preguntó un poco estupefacto.
– que usted tiene miedo de ser atado, miedo de perder muchas cosas que en realidad no son concretas, miedo a perder sueños que están inconclusos y que son efímeros. Quizás solo si usted quisiera, podría estar viviendo tranquilamente junto a ella en un hogar azucarado, y lo que es realmente importante, feliz de haber elegido bien. – Guardó silencio, se levantó, se puso su gorro y me regaló la pluma que tenía adosada en el, se la recibí con una sonrisa y me dijo.
– Aqui tienes la pluma de aquel pájaro descarriado, ahora debo seguir mi viaje, en busca de ella…pero ahora será en serio – Le sonreí tiernamente, le dí la mano despidiéndome y le dije.
– Quizás nos veamos algún día de nuevo – El asintió con una sonrisa, cogió su maleta y desapareció rápidamente entre el bosque.

Quien sabe que ocurrió, que ocurrirá y que pasará con él. Lo que sí sé es que lo esperaré aquí sentada, hasta que algún día aparezca frente a mis ojos y se dé cuenta que he estado con él siempre, escuchando nuestra historia una y otra vez…y que no me canso de aquello.

y así empieza…

 

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Cuando volvió en sí, se dio cuenta que estaba sorda. Miró a su alrededor y sólo pudo divisar humo y  fuego que la rodeaba en aquel lugar que le parecía algo familiar, observó el suelo y vio miles de restos humanos en el suelo, el olor a sangre se hacía poderoso en su nariz pero aun así no parecía perturbarla en absoluto. Trató de avanzar lentamente entre los escombros  y los restos humanos pero sólo consiguió caer al suelo producto de una herida que tenía en su pierna. Se miró la herida y sin saber cómo, hizo  un torniquete como una experta y logró frenar la hemorragia.  Ahí se quedó sentada tosiendo constantemente producto del humo y siguió mirando a su alrededor, sin entender nada de lo que ocurría, en ese instante notó que le volvía la audición, y lo primero que escuchó  a lo lejos fue  el sonido de las  sirenas de los bomberos que llegaban a apagar el fuego.

Se sintió aliviada por un momento, la salvarían, pero para que la vieran  tendría que arrastrarse hasta la salida que estaba tapada de escombros. Se arrastró dificultosamente y escuchó a lo lejos los pasos de los bomberos que ya subían, sonrió con un dejo de esperanza y cuando se preparaba para gritar por ayuda, sintió por detrás que le tapaban la boca.

  •  – Silencio – escuchó una voz masculina que a su vez le tomó su mano izquierda, el hombre apretó su palma fuertemente contra la de ella que no entendía nada y aunque trató de zafarse de los brazos de su captor no lo logró, el hombre al notar esto, la zamarreó con brutalidad  y le dijo severamente – ¡dije silencio!, ahora deja quieta tu palma – ella asustada se quedó tranquila mientras sentía que de la palma de aquel sujeto emergía una gran fuente de calor que empezaba a envolverlos en un manto brillante.

Fue tan sólo en un instante  que desaparecieron de aquel lugar sin que nadie los viera…