La primera pieza – Nina Rose

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Pero miren que hermosa portada ❤

 

Bueno ya estoy de vuelta, una por la sequía de escritora que estoy teniendo y otra porque ya estoy entrando en un periodo de mucho estrés y quiero desconectarme un poco de las cosas del día a día.

La reseña de hoy es un libro de una prometedora escritora chilena, me refiero a Nina Rose, y que admito que me ha dejado bastante impresionada.

Primero la información de rigor:

Título: El Castillo de Cristal. La Primera Pieza
Autora: Nina Rose
Ilustración de portada: Matías Cisternas Castro
Año de publicación: 2017, Ediciones Universitarias de Valparaíso
Género: Fantasía, Juvenil

Sinopsis:

Lo que parecía ser solo otro trabajo más para la joven Rylee, resultará ser la mayor de las aventuras.

Recuperar una mítica reliquia de manos de los rebeldes, no solo significará saldar finalmente su deuda con Stinge y obtener su tan anhelada libertad, sino también sobrevivir a la terrible maldición que la consume día a día. Para lograrlo, Rylee y su compañera Ánuk deberán ocultar sus secretos más preciados y enfrentarse no solo a sus adversarios, sino también a sus nuevos amigos. ¿Serán capaces de traicionarlos y destruir todo por lo que el Ejército ha luchado o podrán dejar todo egoísmo de lado y sacrificar sus vidas para derrotar al Yuiddhas?

Solo el tiempo lo dirá… pero a Rylee no le queda demasiado.

 

Opinión

Admito que lo mío no es la fantasía, no es que no me guste pero digamos que me cuesta un poco engancharme con lo que es en sí, quizás leí mucho a Tolkien cuando mas joven y terminé no odiándolo pero si tomándome un break del género en sí.

Pues bien, mis compañeras de La Ventana del Sur  me dijeron que lo leyera y la verdad es que fue la mejor recomendación (¡gracias bellas!). Primero porque es fácil de leer, es rápido y la prosa contiene mucha información en pocas palabras.

Nina Rose nos inserta de manera muy acertada en su mundo, un tipo de mundo medieval en donde (según sus propias palabras), “es Chile al revés”, osea el frío en el norte y el calorcito en el sur. Las descripciones de todo el mundo están bien armadas, en un momento te sientes inserta en una especie de RPG con personajes ágiles que te acompañan constantemente. Ni hablar de Rylee, su protagonista, que está constantemente acompañada por Anuk una loba de fuego, (que es la segunda protagonista de esta historia). La forma en que Nina narra la relación entre estas dos hermosas protagonistas es el enganche inicial para adentrarnos en la historia en sí, te encuentras con un vínculo indisoluble, una amistad a toda prueba y una complicidad que no necesita palabras para ser expresada.

Elfos, enanos, golems, piedras mágicas y muchas cosas más encontrarás dentro de este libro en donde todo fluye y funciona de manera libre. Quiero hacer hincapié en que la autora se dio el lujo de hacer un Dossier de su mundo al final del libro, en donde encontrarás las descripciones del mundo, sus criaturas y muchas cosas que aportan más “realidad” la novela en sí.

La historia podría parecer básica para algunos, principalmente porque es la historia de una aventura y la búsqueda de “algo” que la ayudará a liberarla de una deuda. Pero aquí me detengo en ser enfática que a pesar de la “ligereza” que se encuentra en la novela ves esa “doble lectura” tan necesaria, a mi parecer, en los libros de hoy. Las emociones están siempre presentes, los valores como la amistad, el amor, la lealtad, el trabajo en equipo y el dolor acompañan a la novela de manera constante haciendo que esta historia entregue un mensaje más profundo a la hora de terminar su última página.

Y en este caso la reflexión que quiero entregar se torna más seria, me refiero a la “doble lectura” que entregamos, a mi parecer es un pilar fundamental cuando quieres escribir una novela. De nada sirve cargar de datos duros o de conocimiento incompleto una novela si tus personajes no tienen el peso para sostener aquel mundo que construiste. En este caso Nina Rose consigue con una prosa muy fluida llegar al lector, enamorarte con sus personajes, engancharte a la historia, sin importar su edad e intereses.

La historia queda en una continuación que te deja pidiendo a gritos a su autora (que desde luego lo hice) que nos entregue la segunda parte.

Si bien a lo largo de la novela todo funciona, creo que mis unicos “pero” serían la parte del campamento que a ratos se me hizo un poco lenta (pero no mala), y por otro lado los temas de diagramación, el formato ocupado es extraño, pero cuando te atrapa pasa a segundo plano.

Felicidades a esta nueva promesa de la literatura de género chilena, Nina Rose sigue brillando como lo llevas haciendo

Quede mega atenta al segundo…¡el hype sube!

Valoración

4.5/5.0

Mas que nada por los temas de diagramación y esa parte en específico le doy esta valoración. Lo recomiendo a ojos cerrados desde los 12 años hasta el infinito y más allá.

Elenor

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Te escribo

Te escribo a tí, desde el fondo de mi corazón. Aunque no lo creas sé que cosas has pasado y de qué forma llegaron a moldearte forzadamente en ese ambiente asqueroso en el que deambulas día a día.

Aunque nos hemos visto sólo unas veces, mi cariño por tí es tan grande que no tienes idea, no es algo romántico, es fraternidad, es empatía. Porque aunque me veas siempre sonriente y capaz de todo, tengo miedos grandes y me cuesta pararme de la cama todos los días. Porque a pesar de que estoy feliz, a veces la melancolía llega a nublarme el día.

Quizás nunca sepas que esto lo escribí para tí, pero sé lo que pasaste, sé lo que sentiste y sé que arrastras un peso tan inmenso que hace que tu alma se arrastre por el suelo.

No soy nadie quizás, pero me gustaría decirte a través de estas palabras, que no estás sola, que estoy contigo, que tengo ganas de abrazarte y asegurarte con entereza que no estarás sola nunca más y que nada ni nadie volverá a pisotearte mientras yo esté defendiéndote.

Porque si amor es lo que siento por ti, es amor fraterno, ese amor empático con aquellos dolores que tuviste que sufrir en tu proceso. Y te veo, y me veo en ti, veo tu entereza y tu sabiduría no valorada por los seres más básicos con los que te rodeas. Esos que te socavan tanto que terminas escondiendo todo eso que te hace hermosa, ahí en la oscuridad, en la profundidad donde se ocultan los más hermosos sueños rotos.

Espero algún día poder mostrarte que sí se pudo y que eres bienvenida, acá afuera, donde todas te esperamos con ese abrazo que por tantos años has deseado, uno sincero, uno apretado y lleno de amor.

 

 

Baila

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La bailarina baila y baila sobre un lago, día y noche, recordando los viejos tiempos, anhelando cosas que nunca le han pasado.

Su cuerpo al bailar se mueve como el viento sobre el lago, ella es suave como una pluma e inocente como un pichón, no conoce la maldad, no conoce los celos, la envidia…pero también no conoce el verdadero amor.

Ella baila todos los días, sintiendo como el viento acaricia sus blancas mejillas, baila deseando tener alas para volar de aquel lugar tan solitario, baila escuchando su corazón latir por algunas cosas que aún no comprende y que no sabe aún si algún día las entenderá. Ella está ahi, bailando en su lago solitario, deseando que algun día su alma baile más allá de donde duerme el sol y poder algún día descansar de tanto bailar…en vano y sola.

Sucedió que un pequeño pájaro bajó al hombro de la bailarina que danzaba y le recitó al oído:

Baila y baila bella bailarina
Tú que no conoces el sentido de las cosas
Tú que deseas tanto algo que no sabes que és
Tú que con tu belleza encandilas hasta al mas ciego de los hombres

Oh! bailarina no olvides tus bellos pasos
esos pasos que te hacen única bajo la luz de la luna
Oh! bailarina no olvides que eres bella
y que nadie podrá robarte aquello
Oh! bailarina, ahora saca tus bellas alas
y vuela entre el viento
Buscando a aquel que tiene tu corazón
Vuela como un pájaro
Solo vuela bella bailarina.

La noche llegó, la luna se asomó y sobre el lago ya no habia nadie excepto algunas plumas dejadas por alguien que ya fue olvidado.

 

 

La musa

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Soy la que se sienta en un banco del parque, aquella que se sienta a observar como las hojas se vuelven grises y caen despidiendose de dos temporadas de auge. Cuando poso mi trasero en mi asiento inmediatamente veo como pasa la gente, algunos me miran otros hacen caso omiso de mi presencia, no me importa (o eso digo).

Al cabo de dos días se sienta a mi lado un joven, es moreno y tiene un semblante soñador y a veces utópico, le sonrio levemente, él también a mi y comenzamos a charlar de la vida, sobre caídas y triunfos. Él miró al cielo apoyando toda su espalda en el respaldo de mi asiento, yo lo miré con una mirada curiosa y le pregunté que le ocurría, él se volvió hacia mí y me contó una historia, una historia que recíen empezaba, una historia de amor (esas que me encanta escuchar, en especial cuando está nublado y llueve).

Me contó que conocío a su musa un día casual, una tarde casual, en un momento casual. Ella lucía pelo largo y negro como el carbón, bebía un café leyendo un libro de Cortázar en una cafeteria con aires de antiguedad, a él le sorprendió su mirada fija sobre las líneas de aquel libro ya gastado y con hojas casi cafés, su mirada mostraba entre enamoramiento, suspenso y admiración. Él se sentó cerca de la mesa de ella y disimuló su mirada, escondiéndola tras un diario de prensa sensacionalista. Pidió un café, tratando de no hacerse notar, no queria interrumpir tan asidua lectura de aquella fémina que había capturado su atención.

Al cabo de cinco minutos sorbió su taza de café negro y se acercó timidamente a ella, esta al verlo a su lado le sonrió, marcó la página del libro y lo cerró, lo saludo cortésmente, él sintió como si el mundo le sonriera a través de ella, él la invitó a una segunda taza de café y ella aceptó. Gustoso se sentó al lado de ella, y empezaron a conversar como si hubiesen sido amigos de infancia, todo en aquella tarde un poco fría un poco cálida.
Al caer la noche, ella miró su reloj y le informó a él que debía dejarlo. Él un poco triste le sonrió, ella solo posó su mano en el hombro de él despidiendose, así como si nunca más se fueran a ver.

Él sintió que no podía dejar esto así, la tomó de la mano y le pidió que porfavor no lo olvidara, que a pesar de haberse conocido recién él sentía que ella era su musa. Ella al escuchar estas palabras simplemente le sonrió y le dijo que solo si el deseaba con todo su corazón verla, podría lograrlo. Dicho y hecho ella lo abandonó en la ya fria noche de la oscura ciudad sin ningún rumbo que tomar ni camino a seguir.

Mientras me contaba todo esto, veía como aquellos ojos soñadores brillaban como dos estrellas recien nacidas. Él me pidió una solución, yo solo le dije que esperara, que si el destino así lo quería volvería a verla cuando él menos lo imaginara.

Al decir esto el observó hacia la calle y vió como su musa paseaba aún con su libro bajo sus brazos, su mirada era un poco triste, un poco desolada. Él me miró con emoción y me comentó que ella era el motivo de su alegría, que lo disculpara que iba a ir a saludarla. Asentí con una sonrisa y el se levantó de mi lado, arregló su cabello, sacó una flor del parque y fue con aire decidido a encontrarse con ella.

Así pasaron los meses donde él se sentaba a mi lado y me contaba como iban sus encuentros con su musa, cada vez conversabamos más y más hasta que un día la conocí, estaba tomada del brazo de él, su mirada había cambiado, era reluciente, brillaba y mostraba por sobretodo una cara de felicidad y niñez… esas caras que una nunca va a olvidar.

A veces pasan a verme, me traen un café, otras veces unas flores y cuando notan que estoy un poco aburrida me leen juntos cuentos de Cortázar. Después de despedirse corren en el parque y se quedan acostados en el pasto mirando el cielo, no les importa el tiempo y eso… eso señores es lo mejor.

Deseos Utópicos

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Anoche me subí a mi bote, ese bote que siempre me arrepiento de tomar, lo tomé y empezé a remar con fuerza, busqué la luna y no apareció, solo está el sol que me quema con sus rayos, como si se vengara de mí.

Cuando la noche llega, mi luna no está, solo veo las estrellas que buscan desaparecer luego, alguna que otra nube me saluda en el cielo, pero se disuelven rápido. Sigo remando, tratando de llegar a un lugar desconocido…por primera vez lo anhelo, pero la luna no está ahi para apoyarme. Continúo mi loca travesía pero las olas me impiden avanzar, una ola en particular tenía un misterioso aroma a jazmín, ese aroma que me idiotiza y me deja perpleja por algunos segundos, trato de surcar las olas con mis remos ya malgastados por la acumulación de sal, pero antes de analizar la situación otra ola me cubre entera y me hace recordar que debería estar en la orilla…pero yo no quiero, mi luna aún no sale…y la estoy esperando.

Pasan las noches y mi bote yace tranquilo en la inmensidad del mar, me acuesto en él un poco triste y con frio, miro al cielo y las estrellas se están riendo de mí, al notar esto me levanto molesta y empiezo a remar nuevamente. Continúo remando con fuerza, mis brazos se desgarran, me duelen pero solo intento alejarme de aquellas estrellas burlonas.

Al llegar el día miro al Sol, hoy tiene algo extraño, algo lo acompaña, observo un poco encandilada y porfin noto que allá está ella, y la veo por primera vez, mi luna, mi luna querida.

Sigo remando y porfin mi bote toca tierra, me bajo de él con las piernas entumecidas, me siento en la arena de la playa, apoyo mi cabeza en mis rodillas y observo la luna con cierta emoción. Cierro mis ojos y me quedo dormida, al abrirlos de nuevo siento su cálido abrazo, su cabeza se apoya en mi hombro…se quedó dormido a mi lado, le acaricio el cabello y sonrio, le doy un beso en su mejilla y me quedo observando el mar, la luna está bailando con las estrellas y el sol sonriente ya duerme bajo las montañas.

Mientras tanto yo me quedo con él y no pensamos en nada más que acompañarnos hasta quien sabe cuando, no me importa, solo quiero ser feliz, en ese momento, en ese instante.

El viajero

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El otro día me encontré con un viajero que venía caminando, lucía zapatos gastados, un abrigo roído por el tiempo y un sombrero negro con una gran pluma blanca que tapaba parte de sus ojos. Llevaba en su mano izquierda una maleta igual de gastada que todo lo demás. Lo observé algunos instantes y noté que él me devolvió la mirada dulcemente, se acercó a mí y se sentó en el césped conmigo. 
Sacó un cigarro de su bolsillo y lo encendió lentamente, aspiró y luego formó algunos anillos con el humo que botó por su boca. Yo lo seguía mirando en silencio, un poco confusa. Al cabo de un rato el viejo me dijo:
– Lindo día ¿no?
– Si, es un bello día – le dije mirando un árbol bañado en rocío matutino.
– Soy un viajero que no tiene destino en este inmenso mundo, vago entre sueños e imaginación, mi destino siempre es incierto y mi vida no se reduce a nada más que caminar y caminar. He visto a mucha gente pasar por mi vida, amigos perdidos, gente más extraña que yo, pero al final siempre logro llegar al mismo lugar. Cuando llego, siempre veo los mismos rostros, un poco gastados ya, pero siguen ahí haciéndome recordar que parte de mí estuvo en ellos en un tiempo determinado – Noté que su rostro se iluminaba por segundos y continuó – En una de mis tantas paradas, conocí a una chica como tú, ella tenía cabellera larga, ojos soñadores y sonrisa única. Ella me saludó y sin despreciar mi forma de vestir, me acogió en su hogar, me dió de comer y una cobija bajo la fría noche. No recuerdo con certeza cuanto tiempo estuve ahí, caí inevitablemente en un tipo de almíbar muy azucarado, espeso y armonioso. Me sentí feliz por ese instante, ella siempre me sonreía cada vez que me veía…yo también a ella.
Un día, bajo el atardecer caminamos al mar juntos, ella se adelantó y miró admirándose de las estrellas que ya empezaban a cubrirnos… – Aquel hombre seguía ensimismado en la conversación, mientras yo cada vez me iba interesando en su relato.
– ¿y que ocurrió? – le pregunté pasándole un pedazo de pan que llevaba en mi canasta.
Tomó el pedazo de pan agradeciéndome con una suave reverencia y me continuó – Pues, miré las estrellas también y sentí que salía de aquel ensueño, descubrí que no tenía un rumbo fijo, la miré a ella con los ojos llenos de lágrimas. Ella lo notó y me preguntó que pasaba, le dije que me sentía mal, que sentía que dentro de aquel ensueño junto a ella nada cuadraba, que había algo que estaba mal. Empecé a sentir miedo, evité que me abrazara, más aún que me viera en aquel deplorable estado.Me había convertido en el mismo cobarde de siempre, aquel que huye de su destino y que no quiere anclar su vida junto a alguien, ni menos mostrarse como realmente es. Ella lloró y me dijo que si me iba a poner bien… no le respondí. Ella escribió dos palabras en la arena, miró a las estrellas y se marchó de mi lado, dejándome ahí, nuevamente con frío, miedo y sin un rumbo.

– ¿Y qué decían esas palabras? – Pregunté ya bastante curiosa. Él sonrió tristemente y me dijo
– “Te extraño” – terminó su cigarro y me miró fijamente – ¿y sabes que fue lo que hice? – Negué con mi cabeza y me dijo – Fui a su casa corriendo, ella no estaba, seguramente no quería verme partir, tomé mis cosas y me marché de aquel lugar. Pasaron los años, traté de volver, pero no encontré su casa, no encontré recuerdo alguno.Desde ese día tengo quizás una meta, quizás inalcanzable, quizás no, pero cueste lo que cueste, trataré de encontrar a aquella mujer que me hizo sentir bien, que hizo que mi corazón volviera a latir con aquella intensidad que creí perdida en algún viaje de este humilde viajero sin rumbo, sin hogar ni techo, aquel que vive en las nubes y se cierra cuando ve la más mínima esperanza aparecer frente a sus ojos…”

Bajé mi mirada y crucé mis manos y le dije  – Si ella realmente lo quiere, lo estará esperando, sea donde sea, ella estará siempre ahí, cuando usted realmente quiera verla y aceptarla de todo corazón – Noté la mirada del hombre sobre mí pero continué – Quizás aún tiene miedo de aceptar la verdad -.
-¿y cual sería esa? – me preguntó un poco estupefacto.
– que usted tiene miedo de ser atado, miedo de perder muchas cosas que en realidad no son concretas, miedo a perder sueños que están inconclusos y que son efímeros. Quizás solo si usted quisiera, podría estar viviendo tranquilamente junto a ella en un hogar azucarado, y lo que es realmente importante, feliz de haber elegido bien. – Guardó silencio, se levantó, se puso su gorro y me regaló la pluma que tenía adosada en el, se la recibí con una sonrisa y me dijo.
– Aqui tienes la pluma de aquel pájaro descarriado, ahora debo seguir mi viaje, en busca de ella…pero ahora será en serio – Le sonreí tiernamente, le dí la mano despidiéndome y le dije.
– Quizás nos veamos algún día de nuevo – El asintió con una sonrisa, cogió su maleta y desapareció rápidamente entre el bosque.

Quien sabe que ocurrió, que ocurrirá y que pasará con él. Lo que sí sé es que lo esperaré aquí sentada, hasta que algún día aparezca frente a mis ojos y se dé cuenta que he estado con él siempre, escuchando nuestra historia una y otra vez…y que no me canso de aquello.

Fluye

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Fluye

Si el manto negro cayera esta noche me arrepentiría
sentiría pena de no haberte dicho tantas cosas que tengo en mi corazón.

Siempre he sido indecisa…perdóname
mi perfección ha llegado a su límite
y mi alma se ha gastado en jirones de tiempo
ahora he caído en un limbo infinito de penurias y preocupaciones.

Algunos me dicen que soy meláncolica 
Otros me dicen que a veces olvido mucho
Y los menos creen que tengo un poco de talento innato. 

Me tildan de agradable 
De decidida
Y a veces de atrevida

Sepan ustedes que solo tengo,
Un balde lleno de cristales rotos
Donde lágrimas y penas se han vertido.

Mi alma grita por dentro
pero yo no quiero que la oigan
siento miedo,
miedo a que me digan
que mis palabras son de dolor
y no la algería esperada.

¿Hasta cuando estar así? 
Con el dolor profundo de tu ausencia
Con la frustracion que siento 
Con el miedo a dañarte
Con el miedo al fracaso

Me dirás tú acaso
¿que mejor día hay para mi? 
No mires en mis ojos
que solo encontrarás ternura
y uno que otro secreto 

Por ahi la vieja
me dijo que era amor
otros me dijieron que era indecisión

¿tienes tú la respuesta a esto?
¿la tengo yo?

Quedémonos en el mar de incertidumbre
donde solo una pequeña brisa 
nos hace sentir como queremos 
sin miedos
sin nadie 
solo nosotros sin molestarnos…fluyamos
en la profunda calma de nuestros corazones solitarios